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PRINCIPIOS QUE SUSTENTAN EL PROGRAMA DE POLÍTICAS HACIA
LAS DROGAS DE LA FUNDACIÓN BECKLEY
El objetivo del Consorcio es reunir y diseminar la información y
los análisis que apoyen la reflexión racional sobre las
políticas hacia las drogas, y llevar hacia un más efectivo
manejo del uso generalizado de sustancias psicoactivas.
Está guiado por los siguientes principios:
- Que el actual mecanismo global de control de drogas (como está
consagrado en las tres Convenciones de las Naciones Unidas de 1961,
1971 y 1988), no está alcanzando el objetivo central de reducir
significativamente la escala del mercado de las sustancias controladas,
como la heroína, cocaína, metanfetaminas y cannabis.
- Que los efectos secundarios negativos de la implementación de este
sistema pueden, por sí mismos, estar creando significativos problemas
sociales.
- Que reducir el daño que enfrentan muchos individuos que usan drogas,
incluyendo el riesgo de infecciones como la Hepatitis C y el VIH/SIDA, no
es una prioridad suficientemente alta en las políticas y programas
internacionales.
- Que hay una evidencia creciente sobre cuales políticas y actividades son
efectivas (y cuáles no lo son) en reducir el uso de drogas y los problemas
de salud y sociales asociados, y que esa evidencia no está suficientemente
tomada en cuenta en las actuales discusiones políticas, que continúan
estando dominadas por consideraciones ideológicas.
- Que los actuales dilemas en la política internacional hacia las drogas pueden
sólo resolverse a través de una revisión honesta de los progresos
alcanzados hasta el momento, una mejor comprensión de los complejos factores que
crean el generalizado uso de drogas, y un compromiso para aplicar políticas que
son efectivas.
- Que el análisis de futuras opciones políticas es improbable que produzca
una definitiva política “correcta” – porque lo que puede ser
apropiado en un medio ambiente o cultura puede serlo menos en otro. Además, es
probable que haya compensaciones entre los objetivos de las políticas (por ejemplo,
el reducir el uso global de drogas o reducir los delitos relacionados con las drogas), que
puedan ser visto de forma diversa en distintos países.
- Que la política futura debería estar fundamentada en una escala de daño
científicamente basada para todas las drogas sociales. Esto debería incluir
una revisión continua de la evidencia científica y sociológica de los
daños biológicos, toxicidad, mortalidad y dependencia; la relación con la
conducta violenta; la relación con los delitos; los costos para los servicios de salud;
el impacto general en los otros; y el impacto económico total del uso de cada droga
individual en la sociedad.
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